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Un error millonario y un ego descontrolado

Os compartimos 2 nuevos casos reales que hemos vivido durante los más de 40 años de historia de Konsac. Son experiencias de grandes profesionales que nos inspiran y nos ayudan a ver el management con otra perspectiva.

01. El día que provoqué una catástrofe financiera en mi empresa

Cometer un error grave en el trabajo puede ser sinónimo de despido inmediato. Más aún si hay dinero de por medio.

F.K., siendo director de Tesorería de una multinacional, tomó una decisión arriesgada sin consultar: invirtió los excedentes de caja en unas obligaciones que prometían alta rentabilidad.

El resultado fue un desastre: la empresa emisora quebró y la multinacional perdió la mayor parte de la inversión.

F.K. fue a la oficina esperando el finiquito. Pero no pasó nada. Ni ese día, ni el siguiente.

«Si nos hubiéramos reunido el día del error, le habría fulminado. Soy una persona reactiva. Pero me exigí reflexionar. Siga trabajando, pero si algún día un colaborador suyo comete un error grave, recuerde que las reacciones precipitadas pueden tener un impacto terrible en la carrera de los demás».

F.K. no fue despedido. Hoy es director general de esa misma multinacional.

El aprendizaje:
A menudo nos centramos en gestionar a los demás, pero olvidamos que la base de todo es gestionarse a uno mismo. El autocontrol de un líder puede salvar (o destruir) la carrera de un talento brillante.

02. El éxito es un pésimo maestro (si dejas que alimente tu ego)

J.A. era el rey del sector inmobiliario en 2007, poco antes de que estallara la burbuja. Sus beneficios se habían multiplicado por cinco en pocos años. Se sentía invencible. Esa sensación de «todo lo que toco se convierte en oro» fue su condena.

Cuando llegó la crisis de 2008 y su equipo le propuso vender activos para salvar la caja, su respuesta fue tajante:

  • «Para planteamientos como este no os necesito».
  • «Si pensáis que tenemos problemas, presentad vuestra dimisión».
  • «Los éxitos pasados son nuestro mayor aval».

Dos años después, la empresa quebró. J.A. perdió todo su patrimonio y acudió a Konsac a pedir ayuda para encontrar un empleo nuevo.

El aprendizaje:
La gestión del éxito es tan importante como la gestión del fracaso. El éxito tiene un riesgo inherente: la arrogancia. Nos hace creer que el resultado depende solo de nosotros. La humildad no es debilidad; es la herramienta que permite ver la realidad cuando el mercado cambia.

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